La compasión es una actitud que va íntimamente unida a mindfulness:
La meditación mindfulness, tal como se la entiende en Occidente, consiste en tres habilidades o procesos mentales principales: (1) conciencia focalizada en un solo punto (concentración), (2) conciencia de campo abierto (mindfulness) y (3) bondad amorosa o compasión
C. K. Germer & V. Simón (2011): Compasión y autocompasión, en “Aprender a practicar mindfulness”, V. Simón & C. Germer. Sello Editorial, Barcelona.
También lo encontramos muy bien expresado en esta frase de Pema Chödrön:
… todo el proceso de la meditación consiste en crear una buena base, una cuna de bondad amorosa, en donde podamos ser nutridos
P. Chödrön (2003): The wisdom of no escape. Element, London.
Y esta compasión, no sólo ha de extenderse a los demás, sino que ha de comenzar por uno mismo. Es lo que se llama auto-compasión.
Germer (2011) ha definido así a la auto-compasión:
Darnos a nosotros mismos el mismo cuidado, consuelo y serenidad que de forma natural hacemos llegar a quienes queremos cuando están sufriendo, cuando fracasan o cuando se sienten inadecuados
C. K. Germer (2011): El poder del mindfulness. Paidós. Barcelona.
El núcleo de lo que es la auto-compasión puede resumirse en esta frase de Neff:
Me quiero y me acepto a mí mismo / a exactamente tal como soy
K. Neff (2010): Self-Compassion. William Morrow, New York.
En las dos pestañas adjuntas, el visitante de la página encontrará:
- Citas referentes a la compasión y la auto-compasión y
- Ejercicios sencillos que le permitirán desarrollar estas cualidades a través de la práctica